Actividad 2 de la U.D. Dimensión biológica, cultural y personal del ser humano…Filosofía y Ciudadanía

Aunque parezca mentira, el creacionismo no fue sustituido por las teorías evolucionistas y aún hoy, sobre todo, en Norteamérica, el creacionismo se mantiene pujante ¡más que nunca! y se resiste a ser desplazado por la teoría evolutiva.

Sesenta años después de la famosa controversia de Oxford (1860) entre los partidarios de Darwin y sus detractores, en EE.UU se desarrolló un proceso similar denominado el “juicio del mono”. El protagonista fue un profesor de ciencias del instituto de secundaria de Dayton (Tennessee) llamado John Thomas Scopes que se atrevió a desafiar las leyes de su Estado enseñando a sus alumnos la teoría de la evolución. La  ley del Estado de Tennessee prohibía en 1925 la enseñanza “de cualquier teoría que niegue la historia de la creación divina del hombre descrita en la Biblia, y pretenda, en su lugar, enseñar que el hombre ha descendido de los animales inferiores”. El juicio que aparece descrito en la película “La herencia del viento” (1960) (ahora veremos algunas escenas de esta película) condenó a Scopes, sin embargo,  a largo plazo consiguió que no se aplicase la ley antievolucionista. 

En la actualidad, los fundamentalistas lejos de retirarse han seguido presionando a las juntas locales y estatales de educación para que, al menos, la teoría de la creación se presente en las escuelas en las mismas condiciones que la teoría de la evolución. Y lo han logrado en algunos Estados donde los libros de biología incluyen la siguiente advertencia en una pegatina: “Este libro contiene material sobre la evolución. La evolución por selección natural es una teoría, no un hecho. Este material debe ser leído con una mente abierta, estudiado cuidadosamente y considerado críticamente. Aprobado por el Consejo de Gobierno de las Universidades, 2006”.

 Además, con el fin de que su teoría religiosa pase los filtros científicos la han disfrazado de una teoría con credibilidad científica llamada Diseño Inteligente (DI). Uno de sus defensores, el profesor Philip Johnson reconoce que “hay que sacar la Biblia y el Génesis fuera del debate, y formular los argumentos de modo que suenen aceptables en el mundo académico”, despojando a esta teoría de cualquier referencia teológica. Esto es lo que pretende hacer el instituto Discovery, el principal lobby que promueve el DI  (que contaba con el apoyo de la anterior administración norteamericana, dirigida por George Bush, que no esconde sus preferencias por el creacionismo).

El DI defiende, según el Instituto Discovery, que “la mejor explicación para ciertos rasgos del universo y de las cosas vivas es una causa inteligente, no un proceso autónomo como la selección natural”. Los argumentos de los partidarios del DI son, entre otros, que la evolución es una teoría, no un hecho o una realidad, entre otras teorías alternativas. La teoría de la evolución no tiene a su favor pruebas definitivas como lo demuestra el hecho de que no se hayan encontrado muchos fósiles de la fase intermedia de la evolución de las especies. Otro argumento que proponen a favor del estudio del DI es que los alumnos/as deben tener un pensamiento crítico y conocer “todos los lados” del debate para que ellos mismos saquen sus propias conclusiones.

El DI no ha engañado, afortunadamente, a todos y ha encontrado la oposición de la mayoría de la comunidad científica norteamericana y de algunos jueces como John Jones III que ha fallado en contra de los creacionistas en el distrito de Dover (Pennsylvania) declarando que el DI se basaba en la religión y no en la ciencia y que, por tanto, no tenía lugar en la escuela pública después de estudiar la querella presentada por unos padres contra la junta escolar de su distrito porque obligaba a los alumnos a leer un documento en la clase de ciencias donde se afirmaba que la teoría de la evolución no era un hecho sino una teoría entre otras teorías como la del DI que también tenía credibilidad científica para que, quién quisiera más información, acudiese a un manual disponible en la biblioteca del centro.

Este debate no ha hecho más que empezar y las encuestas manifiestan resultados inquietantes en Norteamérica puesto que sólo el 44% de los estadounidenses en 2004 contestaron que era verdadero que las especies actuales han evolucionado de especies anteriores. Por ahora, en Europa el problema no inquieta (el 70% contestaron que era verdadero en la anterior encuesta), aunque en Europa del Este y después en el resto de Europa se corre el riesgo de que el DI se vaya abriendo paso, ante la ambigüedad que manifiesta, en algunos casos, la Iglesia católica.

Con el objeto de debatir algunos de estos puntos, vamos a ver el capítulo de los Simpsons: “El hombre mono”.

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