Después de clase (1)…”¿Qué necesitas para pensar y escribir libremente?”

Los apuntes de Platón nos han permitido conocer a un filósofo polémico, divertido y genial, Diógenes el cínico que intentó cumplir en su vida su ideal autárquico con el fin de alcanzar una verdadera libertad. Intentó satisfacer sólo las mínimas necesidades vitales para garantizarse una auténtica autosuficiencia. No codiciaba ni la fama ni el dinero. Por eso mismo podía permitirse no hacer concesiones a nadie, ni a los poderosos ni tampoco a Platón con el que se enfrentó en varias ocasiones, si es verdad lo que cuenta el otro Diógenes, Laercio, el cronista de los filósofos. En definitiva anheló no necesitar a nadie ni pertenecer a nadie. Quizá se refería a lo mismo el sabio, uno de los más perspicaces conocedores de la filosofía griega y romana, Agustín García Calvo, fallecido recientemente cuando compuso el poema Libre te quiero, que adaptó Amancio Prada. Vamos a disfrutarlo ¿Por qué no?

 

En 1928, muchos años después ¿verdad?, la escritora británica Virginia Woolf aceptó la invitación de un college de mujeres universitarias para que hablara de la novelas y las mujeres, la literatura y las mujeres. Woolf en unas charlas memorables les contó que para escribir una mujer necesita tener dinero (quinientas libras al año) y un cuarto o una habitación propia (el libro que recogió las dos charlas se publicó con el título de A Room of One’s Own)¡ y con cerradura! para que las mujeres no sean molestadas.

Retrato de Virginia Woolf pintado por George Charles Beresford (1902)

 A simple vista parecen dos puntos de vista opuestos acerca de qué es necesario para pensar y escribir, sin embargo puede que no sea así. ¿Tú que piensas?

– ¿Es verdad que cuanto menos tienes, menos necesitas y más libre te sientes?

– ¿Por qué Virginia Woolf crees que piensa que las mujeres necesitan un cuarto propio?

– Y si buscamos la ayuda de otros filósofos/as, pensadores/as, científicos/as ¿De qué vivía Descartes? ¿Con qué se ganaba la vida Spinoza? Y K. Marx, ¿gracias a quién pudo estudiar en la sala de lectura de la Biblioteca Británica para posteriormente poner “patas arriba” el mundo? Y Teón, el padre de Hipatia, ¿por qué no concedió que se casara con nadie?…

Espero ansioso vuestras respuestas…

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7 respuestas a Después de clase (1)…”¿Qué necesitas para pensar y escribir libremente?”

  1. David Gómez Cesteros dijo:

    Quería aprovechar para contar un poco la historia sobre esta maravillosa película llamada “Into the Wild” o “Hacia rutas salvajes” en parte filosófica pues el protagonista Christopher Johnson McCandless (Alexander Supertramp como el se hacía llamar por su grupo musical favorito) existió realmente y por tanto la película narra la historia de su filosófica vida y su forma de pensar a partir del diario que se encontró en el “autobús mágico”, así llamó autobús abandonado en mitad de las heladas montañas de Alaska y que le sirvió de refugio. Hizo su viaje a través de Arizona, California, y Dakota del Sur, donde trabajó en labores agrícolas.

    Se enorgullecía de sobrevivir con un mínimo de elementos, y una preparación bastante básica lo cual me recuerda a Diogenes y su autarquía pues él que provenía de una familia adinerada y sin problemas aparentes huyó sumergiéndose en la pobreza cada vez más haciéndole a su vez independiente y autosuficiente pues solo vivía de lo básico, deseaba vivir de la tierra, lejos de la civilización, y manteniendo un diario de vida que describiera su progreso físico y espiritual, enfrentando las fuerzas de naturaleza. Después de graduarse de Emory en 1990, donó sus ahorros de $24,000 a la caridad y llevó consigo lo indispensable para sobrevivir, más adelante descubre que el dinero no puede alimentarle y hace una hoguera con los pocos billetes que le quedan para darse calor.

    TRAILER: http://www.youtube.com/watch?v=UupiSmJWMHU

    Algunas de sus frases son:

    -No debería negarse que la libertad siempre nos extasió. Es asociada en nuestras mentes con un escape, de la historia y opresión y leyes y fastidiosas obligaciones. Libertad absoluta. Y la carretera siempre condujo al oeste.

    -La libertad y la simple belleza son demasiado buenas para dejarlas pasar.

    Es una película que no puedes perderte, a mi personalmente me ha aportado una visión diferente de la realidad, ver la sociedad capitalista, si tuviera que describir para mi una sociedad utópica citaría el discurso de Charles Chaplin en El gran dictador http://www.youtube.com/watch?v=aoaR_apH-kA Como veo que es algo imposible justifico perfectamente la actuación de McCandless. Respondiendo a la primera pregunta del foro, cuanto menos tienes menos sabes que es “tener”, el que no posee nada es mas feliz al poseer algo si apenas valor que el que posee de todo.

    • En primer lugar, muchas gracias por tu aportación a esta actividad. Tu comentario está muy bien porque invita a ver la película de la que hablas, si es tan extraordinaria y perturbadora como la otra película dirigida por Sean Penn que conozco (“El juramento”) seguro que merece la pena verla. Intentaré tomarla prestada de la Biblioteca Municipal.

      Según el vídeo que adjuntas y los textos pertenecientes a la película, el protagonista emprende un viaje personal hacia lo salvaje porque quiere huir de las convenciones sociales. Como muchas personas, cada vez más me temo, no puede soportar el ambiente afixiante de su familia, la opresión del trabajo, la deshumanización de las ciudades y decide apartarse del mundo tal y como han hecho algunas personas para encontrarse a sí mismos y en ocasiones para relacionarse mejor con Dios como los eremitas. Solían elegir los desiertos y las montañas para aislarse de los demás.

      Y es que el precio que pagamos por ingresar en la sociedad, por socializarnos es demasiado alto según alguno como el filósofo francés J.J. Rousseau quién defiende en su novela “Emilio” que el contacto social no nos beneficia, al contrario, arruina las inclinaciones positivas naturales con las que nacemos que se echan a perder conforme crecemos y nos relacionamos con los adultos.

      Para evitar las opresivas convenciones de la sociedad emprenden el camino contrario hacia lo salvaje o lo natural. A menudo a la naturaleza salvaje se le atribuyen erróneamente unas cualidades morales. La naturaleza es ambigua, no es ni buena ni mala. El contacto con la naturaleza no nos humaniza ni nos hace mejores obligatoriamente. Lo natural no tiene por qué ser mejor que lo social o cultural.
      Entonces ¿es una buena opción la que escogió el valiente protagonista?

      Tienes razón en que el discurso de Chaplin en “El Gran Dictador” es maravilloso.

      Mis padres escuchaban a Supertramp cuando yo era pequeño y he escuchado sus discos ¡en vinilo!! muchas veces. ¿Has escuchado sus canciones? Merecen la pena.

      ¡Muchas gracias, David!

    • Se me olvidaba, la BSO de la película es de Eddie Vedder, el cantante de Pearl Jam. Todo un acierto.

  2. Cristina García dijo:

    Soy Cristina García de 2º B, mi opinión:

    El ser humano es un ser de carencias, pues, aunque parece el ser vivo más fuerte, está lleno de necesidades que normalmente, consigue a través de las posesiones. Desgraciadamente, una de las necesidades del humano no es vital, sino que es la necesidad de satisfacer ciertos placeres, como puede ser el hecho de poseer un coche mejor, más ropa…
    Sin embargo, esta necesidad no vital, pero al fin y al cabo necesidad del hombre de llegar al placer, es a su vez una fuente de disgustos y dependencias. Las dependencias son debidas a que se puede llegar a tener adicciones, como las personas que son adictas a comprar, con las consecuencias que tiene eso (deudas, depresiones, problemas sociales…) y la dependencia del sistema económico, ya que, como he dicho antes, al tener por ejemplo deudas, te encadenas a un banco, a la persona que te dejó el dinero…
    Por lo tanto, la respuesta a si es verdad que cuanto menos tienes, menos necesitas y más libre te sientes es ambigua. Por un lado, en el sistema de vida actual es así, cuanto menos poseemos menos nos encadenamos al mundo económico, pero es cierto que actualmente es necesario tener ciertas posesiones mínimas para vivir, como decía Virginia Woolf. Por otro lado, el ser humano al necesitar satisfacer ese deseo de placer, si no posee, no podrá hacerlo, por lo que quizás no logre cierta felicidad que, desgraciadamente, necesita. No solo me refiero a que las posesiones materiales solo, me refiero a las posesiones en general, materiales y no materiales.

    Los seres humanos tendríamos que intentar dejar de lado en cierto modo el deseo de adquirir posesiones y disfrutar lo que tenemos más.
    Por ejemplo, vivimos angustiados por poder sacar buenas notas que nos den un buen futuro, y cuando estemos estudiando una carrera viviremos angustiados por poder conseguir un buen trabajo… así continuamente, hasta que llegue un día que nos demos cuenta de que no hemos disfrutado nada, y quizás por eso, tampoco se ha conseguido nada, o si se ha conseguido, no se ha vivido lo suficiente.

    Os dejo la reflexión en la que me he basado del Dalai Lama:

    • Muchas gracias, Cristina. ¡Qué lúcido es el Dalai Lama!!! Es verdad lo que dice. Cada vez más personas se dan cuenta de lo absurdas que puede llegar a ser nuestra vidas en las sociedades desarrolladas. Los budistas (no sólo los seguidores del Dalai Lama) piensan que la tiranía del deseo es el origen de nuestra insatisfacción. Por eso promueven la extinción de los deseos no naturales. Diógenes el cínico parece defender los mismo ¿no es así? Cuanto menos codicies menos frustraciones tendrás que asumir.
      Ahora bien todavía no habéis respondido a Virginia Woolf y su recomendación dirigida a las mujeres ¿Por qué necesitan un cuarto propio?

      • Cristina García dijo:

        Bueno, respecto a la pregunta de por qué Virginia Woolf recomendaba a las mujeres que tuvieran un cuarto propio, no estoy muy segura, pero puede ser por las condiciones sociales de la época, en las que la mujer, si estaba viviendo con un hombre, tenía que hacer las tareas de la casa y con ello tener menos tiempo para poder escribir y ser libre. Además, con una cerradura, podía estar segura y así nadie entraría en su habitación, en la que puede ser ella misma y escribir libremente.

      • ¡Correcto!!!!! Las mujeres no han podido disfrutar nunca de un cuarto propio. Por ejemplo la propia Jane Austen tuvo que escribir sus novelas como “Sentido y sensibilidad” en el cuarto de estar de su casa, mientras toda clase de tareas y los miembros de su familia la distraían. En cambio Virginia Woolf pudo disponer de un cuarto propio y quinientas libras que heredó de una tí y que cobraba cada año, además su marido que la admiraba fue el primero que promovió que se dedicara a la literatura. Woolf no fue a la universidad pero era una perspicaz lectora, leyó además muchos libros, además de tener un cuarto propio. Un saludo.

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